domingo, 25 de julio de 2010

Las cuerdas secas


De la tradicción islámica ha quedado en España el gusto por la azulejería. Una de las fórmulas de este tipo de decoración es la cuerda seca, invento andalusí del siglo X. Sobre una loseta bizcochada (cocida a 800º), se traspasa el dibujo con un pincel untado con una grasa, por lo general manganeso. Es una técnica de horror vacui por lo que todo el espacio de la baldosa se cubre con esmaltes de distintos colores, que no se mezclan entre sí por la separación que forma la grasa.

Mi primera cuerda seca es una recreación de L' heure du berger de Hans Kristiansen (1897), que a su vez recrea el último verso de la poesía del mismo nombre de Paul Verlain: la aparición de Venus, inmediatamente antes de caer la noche.

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