domingo, 25 de julio de 2010

Los elementos cerámicos



La Tierra simboliza la materia, lo que permanece.

En la elaboración de productos cerámicos se pueden emplear distintos materiales.
Una de las más populares es la arcilla roja: amasada con agua, produce el barro rojo; si se añade manganeso, el barro negro; si se añade chamota, se convierte en barro refractario, que tiene el grano más grueso y necesita temperaturas más altas para cocerse.
Le sigue en popularidad el gres: arcilla obtenida de la aglutinación de pequeños granos de cuarzo.


El agua simboliza las emociones que transforman, horadan todo, y lo hacen permeable y transformable.

Con el agua conseguimos que la arcilla adquiera una textura fácil para manejarla, amasarla, tornearla, modelarla.

Con el agua diluimos los pigmentos, óxidos y esmaltes con los que ornamentamos las piezas.


El aire simboliza las ideas, la inspiración y la comunicación.


Lo que queremos plasmar y lo que conseguimos comunicar con nuestra obra.
Las ideas se pueden concretar en formas muy variadas: todo tipo de vasijas, levantadas con cilindros de barro amasados (churros); utilizando láminas de cualquier grosor (placas); o una bola de barro con forma esférica (bolas). La técnica del relieve, levantando sobre una base lisa distintos planos utilizando pequeñas porciones de barro. El modelado escultórico, cuando reproducimos en tres dimensiones cualquier forma o figura.

Y elegida la forma, concurren la intención, la mano, la inspiración...

El fuego simboliza la vida, el corazón que palpita, lo que dinamiza al resto de los elementos y les da vida.

Porque el habitáculo casi sagrado que dará forma final a la pieza cerámica es el horno. Los horadados en la tierra, en donde la pieza arde al tiempo que la madera que provoca la combustión, los industriales de gas o eléctricos; todos provocan un largo suspense de varias horas, hasta que llega el momento, se abre el horno, y la magia del fuego ha dado vida a nuestras obras.

Las cuerdas secas


De la tradicción islámica ha quedado en España el gusto por la azulejería. Una de las fórmulas de este tipo de decoración es la cuerda seca, invento andalusí del siglo X. Sobre una loseta bizcochada (cocida a 800º), se traspasa el dibujo con un pincel untado con una grasa, por lo general manganeso. Es una técnica de horror vacui por lo que todo el espacio de la baldosa se cubre con esmaltes de distintos colores, que no se mezclan entre sí por la separación que forma la grasa.

Mi primera cuerda seca es una recreación de L' heure du berger de Hans Kristiansen (1897), que a su vez recrea el último verso de la poesía del mismo nombre de Paul Verlain: la aparición de Venus, inmediatamente antes de caer la noche.

sábado, 24 de julio de 2010

Otras inspiraciones

Algunos de mis modelados se deleitan practicando los movimientos y la máxima del Doctor Feldenkrais:

Hacer lo difícil, fácil
 lo fácil, elegante
 lo elegante, bello






 
En otros casos la inspiración me llega asistiendo a una exposición, como la magnífica de Hescher: el juego de las geometrías que se enlazan y dibujan peces, o barcos, o patos, o mariposas... y por si fuera poco a mí lo que más me gusta es pasar el dibujo plano a una esfera.

Los modelados

En el seminario Experiencia de tecnoloxia y escola libre de Sargadelos empecé a modelar por intuición, sin modelos previos. Mi primera obra fue el abrazo de una mujer a una vasija. La titulé "subir al interior", ¿era un intento de ver lo que había dentro de mí?. Algo había de ello porque en otras obras se repite esa relación con otros objetos, como la gran caracola en la que descansa una mujer, que probablemente acababa de salir de ella (se titula Creciendo)






O la serie de la mujer relacionándose con el mundo.
 
Dependencia: el peso de lo que la rodea, la agota, pero es incapaz de desprenderse de ello. 















Interdependencia. Cuando es capaz de relacionarse libremente y compartir con los demás. El mundo se le antoja un lugar más manejable, en el que se puede entrar, salir y... gozar.

Mis primeros relieves

Mis primeros relieves tienen que ver con la música. Quería llenar mi habitación con músicas de todos los sitios del mundo. 
Una recreación de El amor profano, del Trono de Ludovisi (s.VI a.C), representando a Europa.
Para África unas pinturas egipcias









Para América el detalle de un friso de una pirámide maya..













Modelé para África un relieve egipcio (barro rojo y engobes)

Mis primeros cacharros

Empecé haciendo copias de vasijas antiguas, cada cual con su técnica primitiva, o improvisando otras. 
 Una vasija campaniforme, que podría haberse encontrado en los areneros del río Manzanares, me sirvió para conocer la técnica de "bola".














Una vasija de bronce tartésica (siglo VI a.C), con cabeza de león y estilo muy orientalizante me sirvió de modelo para conocer la técnica de "churros".















Y también con la misma técnica levanté la de mayor tamaño (40 cm.), esta vez fijándome en un Phitos griego de la etapa minóica reciente (ss XIV-XI), y añadiendo decoración geométrica, vegetal y animal , propia de aquel tipo de arte.

Mi taller

Con muchas risas y complicidad un grupo de gente compartimos unas horas de la tarde de los jueves en el Centro Cultural de Lavapiés 


 Hacemos cacharros de todo tipo, modelamos figuras y utilizamos otras muchas técnicas cerámicas para sacar del barro lo mejor que nuestra intuición, o nuestra constancia, o nuestra creatividad, es capaz de dar.